Un libro que no discute sobre teoría sino que la utiliza como herramienta para la reflexión y crítica de la realidad, definió el integrante de Siembra, Alfredo Falero, a su libro “Ver más allá de la coyuntura, producción de conocimiento y proyectos de sociedad”. Presentado el 21 de abril en la sala de conferencias de la Facultad de Ciencias Sociales, contó con los comentarios de Alejandro Casas, Anabel Riero, Sebastián Aguiar.
La presentación estuvo a cargo de Gabriel Delacoste, quien definió a Falero como “un docente, investigador, intelectual comprometido, sociólogo riguroso, cercano a la realidad y lejano a modas intelectuales y a los lugares comunes del sentido común progresista desarrollista”.
Del libro, el presentador recalcó su mirada de largo plazo, su tono y forma de escritura, y hasta su “acusación” a la academia de las ciencias sociales. Un documento que atraviesa diversos temas de investigación típicos del autor, en un formato articulado y compilado, que definió como un “muy buen lugar” para acercarse a la obra de Falero.
Sin un estilo uniformemente académico, lo destacó como un “mapa del pensamiento crítico latinoamericano”, capaz incluso de servir como introducción al campo académico de la sociología.
Como expresó al final, “las ciencias sociales deben ser liberadas”. “Este libro es una celebración, desde la resistencia, del pensamiento, la imaginación, la creatividad –no capturada por el pensamiento empresarial–, el pensamiento político y la mirada desprejuiciada de la sociedad”, señaló sobre la obra presentada.
“No vamos a resolver nada si no resolvemos la fractura social” en Uruguay, aseguró Falero
Falero, a su turno, definió a su trabajo como un libro con preocupaciones a tener en cuenta si se quiere construir conocimiento para generar alternativas sociales, es decir, una sociedad uruguaya más justa e igualitaria.
El autor fue crítico con la naturalización de algunas situaciones (con participación de la academia, incluso) como el despliegue de la responsabilidad social-empresarial en el tejido social, la gestión privada y su saber instrumental como referencia para temas públicos, o el repliegue del Estado, punto que señaló como problemático para la construcción de un proyecto alternativo.
La clave, para el autor, es descubrir los mecanismos renovados de la dependencia para construir antídotos, no solo para la academia, sino para toda la sociedad, y evitar que “nos comamos el verso”. Dependencia, es decir, “centro-periferia”, una mirada crítica desde América Latina y nuestro país.
“Uruguay viene reproduciendo una enorme fractura social. No vamos a resolver nada sin resolver esta fractura, que funciona con otros códigos. Y después, estudiamos la violencia por separado de la marginalidad, exclusión y pobreza. Necesitamos producir conocimiento que no quede deslumbrado por una realidad tan externa al académico cuando todos sabemos que existe la fractura”.