“Es hora de que las universidades comprendan que tienen la responsabilidad de ponerle inteligencia al servicio de una América en la que pudimos construir muchos países, pero aún nos falta la defensa de un alero común que nos de presencia en el mundo”, concluyó José Mujica en relación al papel que deberán desempeñan los centros de altos estudios en nuestro continente.
Las palabras de Mujica fueron brindadas durante la ceremonia de entrega del título doctor honoris causa por parte de la Universidad Nacional de Río Cuarto, centro que integra el sistema educativo público de la provincia de Córdoba, Argentina, y que este año celebra medio siglo de vida.
Mujica fue enfático al establecer el rol de la educación superior en el futuro de América Latina. Para él, los obreros de mameluco forman parte del pasado y los próximos trabajadores que generarán la plusvalía y que serán los representantes de la clase social que impulsará la marcha del mundo.
Y es por este motivo que consideró fundamental la vida social y política comprometida de las universidades, en especial las de América Latina. Así, añadió: “es hora de que las universidades comprendan que tienen la responsabilidad de ganar la inteligencia y ponerla al servicio de una América en la que pudimos construir muchos países pero nos falta la defensa de un alero común que nos dé presencia en el mundo”.
La unidad latinoamericana y el compromiso político y social
Para Mujica, la integración construida hasta el momento es como la fenicia, “te vendo tanto y te compro tanto”, pero sin la integración de la inteligencia nunca integraremos los cuerpos”, en referencia a la unidad latinoamericana.
“Yo sé que la voluntad no cambia la historia, pero sin voluntad ni compromiso la historia no cambia”, definió.
“Cuando aparece un viejo hablando, medio como un estoico y a contrapelo de la época, con la idea de que pobres son los que precisan mucho, o pobres son -como dicen los aymaras- los que no tienen comunidad porque no tienen compañeros, parece una cosa exótica y a uno le hacen homenajes”, señaló.
Esto es, a su criterio, por a la necesidad de los seres humanos por creer en algo, en el marco de una sociedad rica y avanzada en lo tecnológico “pero que cada vez tiene menos valores”, argumentó.
“Yo no tengo la culpa de semejante soledad. Soy consciente de que soy un pretexto y lo tengo que agradecer con una pequeña cuota de vanidad que inevitablemente, como cualquier ser humano, tengo. Pero me di cuenta de que lo que cuenta es lo que queda, y lo que queda por delante es la esperanza y el compromiso y el agradecimiento a la vida por haber nacido, porque a pesar de todos los pesares, la vida debe vivirse al tope”.
“Y a la vida hay que adornarla con una causa que nos dé motivo consciente para vivir”, reflexionó.
Un reconocimiento surgido de los estudiantes universitarios
El rector de la Universidad Nacional de Río Cuarto, Roberto Rovere, recordó en la ceremonia que el título otorgado a José Mujica fue una iniciativa de los estudiantes que finalizó en la resolución unánime de las más altas autoridades de la casa de estudio.
La decisión se fundamenta en su amplia trayectoria a favor de los más humildes, su coherencia, su defensa por la educación pública y por recoger la tradición nacional y popular americana, en el cual los estados actúen como reparadores de las desigualdades con políticas de inclusión.
“Su historia y trayectoria como persona y como líder, su capacidad de soñar una patria grande latinoamericana, libre e independiente de las dominaciones extranjeras, lo han llevado a ser reconocido como uno de los estadistas referentes de la unidad latinoamericana”, subrayó el rector argentino.
“Con sus mensajes, cuestiona nuestra forma de vivir, nos desafía a no ser solo ciudadanos y, en definitiva a ser más críticos”, dijo Rovere.