El conversatorio que presentó a la Fundación Siembra, este miércoles 17 en el teatro El Galpón, versó sobre “El trabajo en tiempos de algoritmos”, con una primera exposición a cargo del sociólogo Denis Merklen. Quien realizó una advertencia: “si no repensamos el trabajo y no lo ponemos en el centro de nuestra lucha, nos pasan por arriba”.
Para Merklen, el trabajo fue –y puede serlo hoy con la informalidad– sinónimo de explotación; pero cuando se redujo su tiempo, se liberó a la infancia y la vejez, y se conquistaron horas de libertad, el trabajo se transformó en fuente de vida y libertad. Con la protección social y los derechos, el trabajo recibe la riqueza propia de la vida social, evaluó.
Sin embargo, en estos tiempos de “uberización”, como antes con el taylorismo, fordismo y toyotismo, el mundo del empleo progresa “reculando”, ironizó Merklen. Hoy la desregulación del trabajo es presentada a la juventud como una oportunidad de independencia, autonomía y libertad, porque nada es fijado: tiempo, lugar, jurisprudencia, código de trabajo, estructura jerárquica o afiliación sindical. Para el sociólogo, “ahí se anuda la alianza política que convierte a ese trabajador en un aliado del nuevo capitalismo”.
¿Cómo apropiarse de las formas de trabajo y las nuevas relaciones económicas de la revolución tecnológica, pero devolviéndole su naturaleza social y política, rodeándolo de derechos y prestaciones, inscribiéndolo en el seno de la vida social y no desconectado de ella? Esa inquietud fue planteada por el profesional a los asistentes del conversatorio.
Advirtió que la batalla fundamental por el beneficio de la revolución tecnológica ubica a un espacio que empujará para convertirlo en una relación contractual: empleo por dinero y nada más. “Nosotros lucharemos por meterle sociología y política, restituirle su dimensión colectiva, humedecerlo, regarlo y des-alienarlo, integrarlo en la vida social, para que el trabajo sea siempre una parte constitutiva de cada dimensión de la vida cotidiana”, sintetizó.
Merklen compartió varias preguntas para la reflexión: “Cuando milito, ¿trabajo? ¿Trabajo cuando cocino, limpio, crío a mis hijos, cuido a mis seres queridos? ¿Trabajo cuando me junto con mis vecinos para limpiar la cuneta donde se estanca el agua o para reparar la red de alumbrado público?”.
Si estamos hablando de trabajo, ¿cómo no vamos a colocar en el centro el trabajo de los cuidados? ¿Cómo vamos a pedirle que sea capaz de hacer todo a una mujer pobre que tiene 46 horas semanales destinadas a los cuidados, muchas veces en malas condiciones?, señaló la especialista en esta temática, Karina Batthyány, durante el intercambio tras los conceptos disparadores de Merklen.
En esta línea, la socióloga argentina, Dora Barrientos, aseveró: “en el trabajo no remunerado, para nosotras las feministas, está una de las causas donde habita el sentido más profundo de la receta patriarcal transhistórica”. Por otra parte, identificó en la tecnología y la automatización como un desafío para el progresismo porque rompe con diseños desvalorados del trabajo pero, a su vez, conlleva una cuota inexorable de desempleo.
El senador Alejandro Sánchez retomó la diferencia entre actividad y trabajo en una reflexión que opuso a la productividad multiplicada por la tecnología con su apropiación indebida y el reparto injusto de sus beneficios. Además, se preguntó si toda vida digna está relacionada con una mediación comercial y abogó por un mejor reparto, orientado por la política, para evitar la exclusión social.