La conformación de una alianza entre partidos progresistas y movimientos sociales, a través de bases programáticas que le den estabilidad al acuerdo, es una de las claves más destacadas para impulsar políticas públicas de largo aliento que sean efectivas y arrojen resultados favorables a la reducción de la desigualdad, según el avance de la tesis que presentó Christian Mirza, de próxima finalización.
La propuesta se trata de un estudio comparado del comportamiento de indicadores sociales, laborales y sanitarios, entre otros aspectos, en Uruguay, Argentina y Colombia. Mirza explicó que el objetivo es conocer si las coaliciones entre partidos políticos y movimientos sociales era capaz de promover políticas públicas distributivas y consolidar modelos de Estado de bienestar.
Esta investigación continúa en construcción, señaló el investigador. Pero este jueves 26 presentó buena parte de su trabajo en la sala de conferencias de la Facultad de Ciencias Sociales. Acompañaron a Mirza, el diputado frenteamplista, Mariano Tucci; el secretario general de FUCVAM, Gustavo González, y la vicepresidenta de ONAJPU, Carmen Millán.
Entre las principales conclusiones que formuló Mirza, se destaca la que establece la construcción de coaliciones con una estabilidad importante para el período analizado. Si bien en el período 2012-2013 argentino la relación entre el gobierno nacional y las centrales de trabajadores se tensionó, el proceso no finalizó en una ruptura o salida de integrantes del acuerdo.
En Uruguay, la relación fue más estable y permanente que en Argentina, más allá de las diferencias coyunturales, marcó el entrevistado. Para Mirza, entonces, la conformación de estas coaliciones fue un paso importante para dar estabilidad a los procesos. Entonces, ¿qué es un pacto distributivo?
Según el autor, las sociedades se organizan en distintos tipos de pactos y las políticas sociales son una expresión de la pugna por los recursos. Estos pactos se traducen en políticas institucionales o informales. Una forma de pacto, explicó, son las corporaciones que pactan con agroexportadores, industriales, la élite financiera y organizaciones políticas. Otra muy distinta es la coalición distributiva, que descansa sobre bases programáticas entre instituciones sociales y élites políticas de signo progresista.
Mirza repasó lo ocurrido en Colombia, un país en el cual los movimientos sociales tienen menor espacio para su desarrollo, como son los asesinatos sistemáticos de referentes sociales o las normas más restrictivas para la actuación sindical que en otros países.
Por ejemplo, la reforma sanitaria colombiana contó con una convocatoria tímida para los actores sociales y el proceso finalizó con una reforma impulsada sobre las bases que elaboró el Poder Ejecutivo, muy distinto al proceso uruguayo, con una reforma de la salud en 2008 que incorporó lo elaborado por la sociedad civil, señaló el autor.
Todo esto se tradujo en resultados. En los tres países analizados, las economías crecieron a buen ritmo, pero eso no se trasladó de la misma manera en términos de igualdad. El índice de Gini cayó de forma más acelerada en Argentina y Uruguay que en Colombia. La expansión de la seguridad social fue sustantivamente mayor en los países del Plata. Estos y otros indicadores están en la obra de Mirza, cuyo proceso de elaboración, de la mano de los referentes Fernando Filgueira y José Miguel Busquets, está en etapas finales. Mirza adelantó que la próxima propuesta de estudio incorporará a más países, con datos desde 1990 a 2021.